Apoyar a los niños a leer en casa - Chris Riddell

Reflexiones Covid sector editorial infantil

Durante los días de confinamiento por el coronavirus he visto, en especial por las redes sociales, comentarios, artículos, webinars y discusiones sobre la industria del libro, los libros físicos y los digitales, los nuevos formatos, la guerra del papel versus el digital.

Continuamos. De las pequeñas librerías físicas contra Amazon (ya se ha dejado de atacar a las cadenas de librerías como Fnac, El Corte Inglés o La Casa del Libro). Hace tiempo existe un malvado mayor.

Y ahí no acaba. Quejas de los ecommerce que hacen envíos contra los que no hacen, del peligro y oportunismo de los ebooks gratuitos, de las editoriales que venden directamente sin pasar por la librería…

No creo que sea algo nuevo, solo que el confinamiento lo ha hecho más evidente, al menos en las redes sociales, cada cual defendiendo su espacio.

También he visto muchas propuestas de colaboración, sinergias, altruismo con las familias que estamos en casa, de ideas y acciones imaginativas y novedosas.

Todo esto me ha hecho reflexionar sobre la lectura. En casa tenemos dos niños de 4 y 8 años. Como todas las familias, leemos por muchos motivos diferentes, por placer y por aprender, por necesidad, por compartir un tiempo juntos, para evadirnos de la realidad, para descubrir una gran historia, para emocionarnos, para viajar sin salir del sofá…

A muchos lectores no nos importa leer en digital o en papel, lo compaginamos sin problemas. Mis hijos adoran los álbumes ilustrados, libros de gran formato en papel o pop-ups pero también las propuestas en digital de calidad.

Apoyar a los niños a leer en casa - Chris Riddell
Foto Chris Riddell

El mayor ha descubierto que llevar de vacaciones un ereader es más práctico que con diez libros. Y que aunque le encanta re-releer sus libros en papel, también quiere novedades, descubrir nuevas historias y aprender con los libros de conocimientos en estos días de confinamiento.

Durante el confinamiento eBiblio ha sido su recurso habitual, ahora que podemos salir de casa queremos promover un «intercambio de libros entre amigos», realizado sin contacto físico y con desinfección o cuarentena de 48 horas.

En casa queremos promocionar la lectura, ofrecer a nuestros hijos acceso a contenidos variados y de calidad y ellos quieren leer. No conozco de cerca el sector editorial, pero me gustaría encontrar más oferta en digital, nuevos canales y plataformas de distribución sin que eso repercuta en la supervivencia de los canales tradicionales en papel.

Creo que en algún momento a la industria editorial infantil le toca ponerse las pilas, primero para luchar contra el gigante Amazon u otras oferta de ocio digital (Netflix, Disney Plus…) y segundo pensando en los consumidores, que los padres podamos escoger si un libro lo queremos impreso o en digital (la oferta actual de infantil es ridícula).

¿Y qué pasa con las librerías? Nosotros hemos reservado los libros de Sant Jordi a una librería y los iremos a recoger cuando abran, pero esto no creo que solucione los problemas del sector y el recelo que se le tiene al formato digital en los libros infantiles o de vender online, incluso dentro de las mismas editoriales.

Todo evoluciona, también el sector del libro infantil, tal vez toca formarse (editores, distribuidores, responsables de marketing, bibliotecarios…) y trabajar para inventar nuevos formatos, nuevos canales para llegar a los lectores digitales, reclamar inversiones para tener unas bibliotecas escolares públicas dotadas de recursos humanos y lecturas actualizadas en papel y digital, nuevas campañas de promoción a la lectura para atraer a las familias (niños y adultos) a la lectura, pensar en vender libros impresos en 3D al instante. No tengo la solución, pero limitar la oferta de contenidos y atacar al otro tampoco creo que lo sea.

Me gustaría ver evolucionar el sector editorial infantil y juvenil. Porque las familias consumimos y consumiremos contenidos digitales y, ¡muchos padres queremos que sean libros!

Escribo esto como madre y como persona que siente pasión por los libros infantiles, quiero que mis hijos lean, que avance su comprensión lectora, que investiguen y encuentren respuesta a sus dudas, que tengan acceso a contenidos de ficción y no ficción en bibliotecas, librerías, editoriales y plataformas de distribución. Si la cosa va de fomentar los libros y la lectura, tal vez atacar al otro no es la mejor opción, no?

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