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¿Te animas a viajar despacio en familia?

¿Qué te parece dejar atrás el estrés del viaje en familia? Tanto en la planificación como durante el viaje.

Sabemos por experiencia que viajar con niños no siempre es fácil, pero aplicando algunas de las estrategias del slow travel, lo transforma en una experiencia mucho más placentera y estimulante para toda la familia

¿En qué consiste el slow travel o viajar despacio?

Slow travel es un enfoque de viajar que se centra en vivir el destino y no simplemente en visitar tantos lugares como sea posible en un corto período de tiempo.

La idea detrás de un viaje tranquilo es tener tiempo para conectarse con la cultura y las personas del lugar, en lugar de simplemente “ver y hacer” cosas.

Nos gusta que detrás de esta filosofía no hay una única manera de viajar despacio, se puede hacer de muchas maneras diferentes dependiendo de las preferencias, intereses y presupuesto de la familia viajera.

Principios asociados al viajar despacio

Algunas de las ideas asociadas a viajar despacio son:

  1. Experiencia. El viaje se centra en la experiencia de viajar, y no en la cantidad de lugares que se visitan.
  2. Cultura. Conocer el entorno, la cultura, historia y tradiciones del lugar que estamos visitando.
  3. Desacelerar. Viajar despacio promueve la idea de bajar el ritmo diario y tomarse el tiempo para disfrutar de la experiencia de viajar.
  4. Sostenibilidad. Muchas propuestas de viajar despacio promueven la búsqueda de formas de viajar que sean más responsables y que fomenten la economía local.

Un ejemplo de viajar despacio puede ser un viaje en bicicleta, en autobús, alquilar una autocaravana, viajar en barco por un río o con rutas a pie, moviéndose a través de un paisaje o regiones, deteniéndose de disfrutar de la naturaleza, visitar pequeños pueblos, que los niños jueguen con los lugareños, tomar un helado viendo un atardecer, o conversar con la gente que la familia se encuentra por el camino.

En lugar de estar en constante movimiento, un viaje en familia sin prisa se disfruta de la experiencia en sí misma, y no simplemente como un medio para llegar al destino final, alejándose a veces de las zonas más turísticas y conociendo la cultura local y la comida, así como a sus habitantes.

Descubre 40 rutas para viajar despacio en “Viajar sin prisa”

De este tipo de viaje más calmado encontramos numerosos ejemplos en el libro-álbum “Viajar sin prisa” con textos de Carl Honoré e ilustraciones de Kevin y Kristen Howdeshell y publicado por Editorial Flamboyant.

Viajar sin prisa: 40 rutas para conectar con el mundo. Publicado por Flamboyant en castellano y catalán.

El autor propone 40 rutas para conectar con el mundo en familia en diferentes transportes (barco, tren, a pie, en bicicleta…) y descubrir los destinos sin prisa. Un libro de gran formato bellamente editado e ilustrado que os recomendamos comprar si buscáis inspiración para próximos viajes en familia.

En casa es un libro que ahora tenemos siempre a la vista en la sala de estar y lo vamos ojeando y compartiendo niños y adultos. Incluye 40 propuestas por todo el mundo, también cerca de nuestra casa (y seguro que de la vuestra), en todo tipo de transportes y en destinos urbanos como rurales. ¡Hay mucho donde elegir!

La aventura de viajar en familia a ritmo lento

Cuando bajas el ritmo y te lo tomas con calma, te fijas en los detalles
que hacen que cada lugar sea único. Viajar despacio convierte
cualquier trayecto en un bálsamo para el alma y en un banquete para
los sentidos.
Carl Honoré.

Sí, todos vivimos condicionados a trabajos y vacaciones escolares y, en general, no podemos permitirnos hacer viajes durante semanas, pero, con algo de planificación, sí que se pueden añadir algunos días extra de esas escapadas relámpago de “Londres en un fin de semana” o “Nueva York en 5 días” en que se quiere llegar a todo.

O, cuando no se pueden añadir días, lo que nosotros hacemos es sacrificar algunas visitas allí donde vamos, pero lo que visitamos, lo hacemos con tranquilidad, sin un planning muy apretado y disfrutando del destino y tiempo en familia.

Lo que a nosotros nos gusta de viajar despacio es que al final cada familia lo puede adaptar a su estilo, situación y edad de los niños. Y lo puedes poner en práctica tanto en un fin de semana, en una escapada cerca de casa como en las vacaciones largas de verano.

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