Jugando a Zelda para fomentar la lectura

Una de las razones por las que creo que nos gusta leer es porque nos gustan las historias. Ya sean en formato libro, película, serie o videojuego. Legend of Zelda: Breath of the Wild es un videojuego con una historia apasionante que me tuvo absorto hace un tiempo, bajo la atenta mirada de mi hijo. Cada vez que me preguntaba “¿puedo jugar?” le respondía que cuando supiera leer. Ahora tiene 6 años y ya sabe leer y cuando me lo ha recordado he pensado que era el momento… La verdad es que ha sido mucho mejor de lo que me esperaba y divertido para ambos.

Nuestra experiencia con Zelda y la lectura

  • Antes de nada… Teníamos activados los controles parentales en la Switch (cosa muy recomendable) y no nos dejaba jugar al Zelda, supongo que por una restricción de edad. Hay una manera fácil de añadir el juego a la lista de juegos permitidos. Tan solo tendréis que bajar la app de controles parentales de Nintendo (Android o Apple) y añadir el juego a «Programas permitidos». Es la opción que está en «Ajustes», en el panel de «Nivel de restricción».
  • Por cierto, los controles parentales son una manera genial de limitar el tiempo que pasan jugando. ¡Desde la aplicación podéis decidir qué tiempo pueden destinar cada día!
  • Lo primero que hicimos fue intentar jugar en inglés. Aunque me alucina el nivel de inglés que tienen ahora los peques de 6 años y nos plantamos delante de la Switch con el diccionario Español-Inglés y un montón de buenas intenciones… La cosa no avanzaba. Así que cambiamos el idioma de la consola a “Español” y…
  • ¡Menudo cambio! Guillem lee bastante bien y su compresión lectora es buena. Pero darse cuenta de que la historia depende de sus decisiones y que para tomarlas debe leer y entender correctamente es todo un incentivo.
  • Jugaba y leía todo el texto en voz alta, mientras yo le iba corrigiendo (tengo la sensación de que aceptaba incluso mejor las correcciones que normalmente).
  • Superó el primer santuario sin demasiados problemas. Yo no tenía muy claro que pudiera ganar las batallas con los enemigos, pero en esta altura del juego son bastante sencillos. Igual que los puzzles. Cero frustraciones en este sentido.

Consejos para mejorar la lectura y facilitar la experiencia de juego

  • Es importante estar presentes en la actividad. Os lo podéis tomar como un rato de lectura en voz alta diferente. Pero es importante que estéis, tanto para comprobar que el juego se adapta a vuestras expectativas (la violencia que aparece es muy blanca, pero cada cual tiene su opinión), como para corregir la lectura y hacer pensar al peque.
  • En el fondo el Zelda es un caballo de Troya: hay cantidad de texto para leer y muchos incentivos para que el peque quiera leerlo. Ideal para aquellas etapas en que no les apetece tanto leer o para aquellos peques que piensen que leer es un rollo.
  • Con la excusa de asegurarnos de que entiende lo que lee y con la coartada de que es la manera de pasarse el juego aprovechad para ampliar su vocabulario. Puede ser buena idea tener un diccionario cerca.
  • Preguntadle si ha entendido lo que acaba de leer y aseguraros de que entiende los conceptos. “¿Me lo puedes explicar con tus palabras?”.
  • Intentad dejarle a los mando tanto como sea posible. En algún momento igual debáis coger los controles y explicar mejor cómo funciona tal o cuál poder. ¡Pero no les paséis la pantalla! Al principio del juego se explican los conceptos que se irán repitiendo y ampliando más adelante. Es importante que los conceptos los supere a su ritmo.
  • Si no puede avanzar en la historia principal del juego dejadle que explore el mapa. Hay un montón de actividades a realizar: a medida que vaya jugando veréis que mejora su capacidad para asumir nuevos retos y podrá volver a probar donde se quedó atascado.
  • Gran parte del texto son diálogos. Es un buen momento para aprovechar y recordarles sutilmente el valor de las entonaciones, interpretando un poco el texto que les leamos.
  • Nosotros tenemos un máximo de juego de 30 minutos al día, y 45 minutos los días de fin de semana. Es un límite arbitrario surgido de una negociación entre Raquel y yo. De momento la parte afectada, nuestro hijo mayor, no se ha quejado. Da tiempo para jugar con la consola y a otras cosas (ahora mismo están jugado a montar una casa con sábanas!).

Algunos vais a pensar que esto no fomenta la lectura, que fomenta el videojuego. Es una crítica que puede ser válida pero no es la experiencia que tenemos en casa. Con los límites adecuados y fomentado todo tipo de experiencias la actitud natural de los peques es probar muchas cosas: lectura, dibujo, robótica, juegos de mesa, videojuegos… ¡Y también dejamos que se aburran!

Personalmente me encantan los videojuegos (hace poco conseguí acabar la misión principal de The Witcher 3) pero siempre he leído un montón (calculo que acabaré el año con unos 50 libros leídos). Creo que son actividades perfectamente combinables y que permiten la creación de adultos funcionales. O eso espero, ¡por mi bien!

 

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